18 de noviembre, 2017
Entrevistas

David Schäfer

15 de julio, 2016

David Schafer nació en Buenos Aires en 1975.

Máster de Fotografía (EFTI, Madrid), Licenciado en Cine y TV (Universidad Nacional de Córdoba). Estudió fotografía en la escuela Lino Spilimbergo (Córdoba, Argentina), la Universidad Politécnica de Valencia (España), en los Rencontres d’Arles (Francia) y sociología en el Centro de Estudios Avanzados (UNC).

Imparte el taller Fotografía y Realismo en el Máster de Fotografía de EFTI (Madrid), es profesor en la Universidad Nacional de Córdoba y en Escuela Superior de Artes Aplicadas Lino Spilimbergo (UPC). Investigador especializado en fotografía, , dirige el proyecto “Imágenes, huellas y supervivencia” e integra el equipo “Políticas del tiempo”. (Secyt-UNC).

Exposiciones individuales: Galería Cero (Madrid, 2015), Estampa: arte múltiple (Madrid, 2011), Espacio 46 de la Alianza Francesa (Córdoba, 2008). Exposiciones colectivas: Palais de Glace (2016), Galeria Cero (Madrid, 2012 y 2013), Kaunas Photo (Lituania, 2012), Alliance Française de Madrid (2012), Circulo de Bellas Artes de Madrid (2011), Fotogaleria FCE (Córdoba, 2010), Centro Cultural Borges (Buenos Aires, 2009), Museo de arte Emilio Caraffa (Córdoba, 2009, 2008 y 2006), Museo de la Fotografía (Rafaela, 2008), Galería Imago (Buenos Aires, 2006).

Primer Premio (2010), Segundo Premio (2008 y 2006) y Mención Especial (2005, 2006 y 2010) en el Concurso de Fotoperiodismo Rodolfo Walsh (Córdoba, Argentina). Finalista en el Salon de Artes Visuales (Buenos Aires, 2016),  Premio Itaú (Buenos Aires, 2016), Concurso Convergencias (Madrid, 2012), XXXII Salón y Premio Ciudad de Córdoba (2010), Concurso Clarín de Fotografía Periodística (Buenos Aires, 2009), Premio de Fotografía Expotrastiendas (Buenos Aires, 2009), Premio AAMC (Córdoba, 2008) y el Premio Argentino de Artes Visuales (Buenos Aires, 2006). Beca Roberto Villagraz de EFTI VIII edición (2010). Vive y trabaja en Córdoba (Argentina).

1 – ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la fotografía?

Mi primera experiencia con la fotografía fue cuando era niño. El día que le saqué la cámara a mi padre para hacer fotos por el barrio, aprovechando los fotogramas que faltaban para terminar el rollo. Mis mayores logros fueron una foto a mi hermana posando en un mirador que daba al rio, y otra al perro de un vecino que ladraba detrás de una reja. Todos estaban muy entusiasmados con las  fotos que había tomado. Tanto, que mi abuela al poco tiempo me regalo una cámara 100 muy pequeñita, que tenía doble función, era un llavero y una cámara de fotos, para mí fue el mejor de los regalos.

Cuando finalicé la escuela secundaria, casi por azar, comencé a estudiar fotografía.

Soy un fotógrafo formado en las instituciones, estudié en varias escuelas, tengo poco de autodidacta. Hice mis primeros pasos en el Spili, como le llamamos aquí a la escuela de fotografía por donde pasamos la mayoría de los fotógrafos de Córdoba. Recuerdo que practicaba muchísimo, sobre todo tomando fotos en la calle y  trabajando en el laboratorio, donde creo había desarrollado un mundo propio.

2 – ¿En qué trabajás? (para ganar dinero)

En el ámbito de la educación, doy clases de fotografía.

3 – ¿Qué opinás de la fotografía hoy día en Latinoamérica?

Creo que los latinoamericanos tenemos una gran “capacidad de sufrimiento”, que es como se le suele llamar en el deporte a la resistencia física y psicológica que un atleta pone frente a la adversidad (el sacrificio en los entrenamientos, lo doloroso de una derrota, etc.), y por otro lado tenemos un entorno muy rico para trabajar, como decía Enrique García Márquez, la realidad latinoamericana es tan particular, por las cosas que nos pasaron y nos pasan, que a veces la imaginación se queda corta frente a las cosas increíbles que vivimos todos los días. Hay mucho por hacer y contar.

En particular, me interesa lo multidisciplinar y los proyectos donde se ponen en discusión tanto las problemáticas sociales como el modo de abordaje de estas problemáticas. En otras palabras, cómo el fotógrafo construye su mirada sobre el tema que nos está mostrando.

4 – ¿Cómo ves a la fotografía en diez años?

Pienso que la difusión de imágenes ha superado a la producción. El efecto “viral” es abrumador, una foto está en todos lados por un determinado tiempo y luego desaparece, porque otra ocupa su lugar, y el ciclo se repite. Todo ocurre tan rápido que no hay posibilidad de reflexión profunda, ni sobre la imagen, ni sobre el tema de la imagen, es un golpe de efecto, solo la consumimos, es tan vertiginoso que resulta difícil hacer otra cosa. El consumo opera sobre la reflexión. Además, tengo la sensación de que todas las fotos se parecen. En ámbitos como el fotoperiodismo, por ejemplo, se repiten las mismas formulas de hace más de 20 años y, en la fotografía de autor, pasa más o menos lo mismo.

Por eso creo que el desafío pasa por aprovechar las posibilidades que nos irá dando la tecnología para hacer imágenes sin perder la capacidad de reflexión. Digo esto porque las fotos son también herramientas para pensar el mundo, pensar desde dónde ha sido mirado, cómo ha sido mirado y a qué se le ha prestado atención (y a qué no). Me parece imprescindible darnos el tiempo para considerar todo esto. Tanto ahora como en el futuro, deberíamos esforzarnos por hacer imágenes para pensar, y por pensar a través de las imágenes que hacen otros. Es necesario ser más críticos sobre lo que vemos y lo que hacemos.

5 – ¿Qué rol cumple la fotografía en tu obra?

Es un medio, para mí la fotografía nunca puede ser un fin en sí mismo, si queremos contar cosas, poner en discusión lo que pasa y nos pasa, es necesario entenderla como un puente, como un medio y no como un fin.

6 – ¿Cómo es tu proceso creativo ante un proyecto fotográfico?

Intento llevar las ideas al límite. Investigo mucho hasta construir un tema, para mí el tema se construye de manera constante, no comienza y termina, sino que es un proceso dinámico, en permanente cambio, y las fotos son un testimonio de este desarrollo, de las idas y vueltas, de las dudas y certezas. Por eso, cuando algo me interesa, intento profundizar, explorarlo al principio desde todos lados lados, así caiga en lugares comunes, la idea es explorar todo. Por otro lado, intento poner en duda lo que sé de antemano, para así comenzar ese proceso de construcción. Hago, desarmo lo que hago, lo vuelvo armar, vuelvo hacer y así. Pretendo sacarme cuanto antes el miedo a equivocarme, a que no funcione. Ante la duda lo intento, ante la incertidumbre también, prefiero equivocarme de camino a estar paralizado, creo que es muy positivo encontrarme con mis propias limitaciones, enfrentarme a aquello que me cuesta resolver. En este sentido, para mi es necesario salir de lo que ya tengo resuelto para crear nuevos problemas, otros modos de hacer, y acompañar así a la dinámica que tienen las imágenes que, para mí, no tienen un único sentido, sino que están sujetas a lo que nosotros hacemos con ellas, a los múltiples sentidos que les podemos dar. Por eso, es necesario para comprender el lugar desde dónde vamos construyendo una mirada sobre nuestro tema.

Pienso que es más importante lo que aprendo en ese proceso de conocimiento, me refiero a conocimiento sobre del tema y sobre el modo en me relaciono con él, que el resultado final, que a veces hasta suele ser un accidente o un modo de pasar en el limpio lo que venía haciendo.

7 – ¿Actualmente estás trabajando en un proyecto nuevo?

Estoy trabajando en un libro sobre una serie de fotos de identidad de distintas personas, tomadas por la policía a mediados de la década de 1970, antes de la dictadura militar, que fueron publicadas en la prensa local bajo títulos que señalaban a estas personas como extremistas, subversivos, guerrilleros, etc.

8 – ¿Qué es para vos una ¨buena¨ foto?

Una foto que me haga olvidar que es una foto. Que me lleve a otro lado, que sea un disparador para crear otras imágenes, que no estén en la pantalla, ni el papel, ni en ningún otro soporte, a partir de las cuales pueda ver y pensar las cosas, como no lo había hecho hasta entonces.

9 – ¿Qué le recomendarías a los nuevos fotógrafos?

Que se esfuercen por sostener sus trabajos, porque lo más difícil es sostener el proceso. Cuando se emprende un camino, a veces se buscan certezas que quizá nunca aparezcan, y yo creo que si no aparecen es lo mejor que te puede pasar, para continuar buscando y creciendo en lo que hacés. A veces cuando tenés certezas de que tus imágenes van muy bien, solo estás adscribiendo a un modelo, a una manera de ver preestablecida, a una tendencia del momento, y lo que importa es ser  fiel a vos mismo. Por eso hay que estar atento y trabajar mucho. Creo que en definitiva, lo que importa, es hacer imágenes para encontrarnos a nosotros mismos, conocernos un poco más, para este modo, poder contarles a los demás cómo vemos el mundo.

10 – Recomendanos una película, un plato de comida, un libro, un fotógrafo…

Una película Sin aliento (À bout de soufflé) de Jean-Luc Godard, un libro: La vida instrucciones de uso de Georges Perec, y un fotógrafo: Jan Dibbets.

Foto de portada: Cámara oscura, 2014. Video . Del Proyecto Relaciones Causales.

Retrato: Julia Amarger.

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