19 de septiembre, 2017
Entrevistas

Patricia Riba

25 de agosto, 2016

Patricia Riba

Nací en Montevideo en 1984. Estudié Comunicación y Bellas Artes, donde egresé de la Licenciatura en Fotografía. Trabajé como redactora y en áreas de comunicación. Hace 6 años comencé a hacer fotografía de bodas y hace 3 me dedico exclusivamente a ello.

1 – ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la fotografía?

Mis inicios en la fotografía van junto con el principio de mis recuerdos supongo. Mi padre era fotógrafo así que las cámaras y las fotos siempre estuvieron presentes. Al principio, como buena hija yo era la fotografiada, después recuerdo haber participado en algún revelado en casa y en seguida tuve mi propia cámara, analógica por supuesto. Pero fue cuando tuve la primer cámara digital, mucho tiempo libre e Internet, que empecé a investigar en forma más constante.

2 – ¿Cómo llegás a ser fotógrafa de bodas?

La foto de bodas llegó a mi podríamos decir. Nunca fue algo planificado, de hecho era algo que no quería hacer porque en ese momento, 6 años atrás, la realidad de la fotografía de bodas en Uruguay era otra. Sucedió que algunas parejas que se casaban no querían contratar un fotógrafo tradicional y a la vez les gustaba mi trabajo publicado en ese momento, que nada tenía que ver con las bodas. Así que me preguntaron si podía fotografiar su casamiento. Fue así que investigando qué se hacía en el resto del mundo, me topé con el fotoreportaje de boda y me di cuenta que eso era lo que quería hacer.

3 – ¿Cómo es la dinámica de trabajo con cada pareja? ¿Hay un intercambio previo de información? 

La primer comunicación con las parejas es vía mail y luego nos conocemos en una entrevista en mi casa o por video llamada cuando viven en el exterior. Además un tiempito previo al casamiento hacemos una sesión de preboda, para conocerlos un poco más, que ellos sepan cómo es la forma de trabajo y así el día del casamiento están más cómodos conmigo y la cámara.

4 – ¿Cómo te preparás para cada boda, tenés algún tipo de rutina? 

Me gusta ser muy precavida con los equipos para poder trabajar tranquila. Baterías, memorias y pilas de sobra. Organizo mi mochila uno o dos días antes de cada casamiento donde además de las cámaras y lentes no puede faltar el kit de emergencia con analgésicos, hilo y aguja, tijera y todo lo que pueda llegar a salvarme a mi, mis compañeros o a los mismos novios de algún mal momento que impida disfrutar. El mismo día del casamiento me gusta desayunar muy bien porque nos espera un día largo y concentrarme tranquila en mi casa antes de salir.

5 – ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Tengo el mejor trabajo del mundo porque tengo los mejores clientes del mundo! Gente en un buen momento de su vida, que se quiere y tiene ganas de celebrar. Además de vivir de lo que me apasiona, conocer diferentes personas e historias y poder darles un recuerdo para toda su vida es algo muy satisfactorio. Es un trabajo con mucha libertad.

6 – ¿Tenés algún referente en fotografía de bodas y sociales?

Por nombrar algunos: Fer Juaristi (México), Luis Garván (México), Susana Barberá (España), Fran Montoro (videógrafo-cineasta español, un genio).

7 – ¿Qué te parece que tiene que tener una “buena” foto de bodas?

Un momento. Movimiento, tensión y emoción. Tiene que ser algo que te caiga como un rayo, que no puedas dejar de mirar por varios segundos y que además vas a recordar.

8 – ¿Cómo ves la fotografía de bodas y sociales en Uruguay y Latinoamérica? 

La fotografía de boda en Uruguay evolucionó bastante rápido hacia las tendencias mundiales de fotoperiodismo y documentalismo de bodas. Si bien conviven los estilos más tradicionales y los más modernos, hoy en día es más la gente que busca algo artístico y que muestre los momentos verdaderos, no sólo la foto protocolar de la familia. Creo que el cliente debe ser educado en el sentido de que debe aprender a diferenciar la calidad y el profesionalismo de un trabajo sobre otro. En Uruguay y en Latinoamérica hay fotógrafos de boda increíbles, referentes mundiales en el rubro.

9 – ¿Qué considerás que se necesita para ser un buen fotógrafo de bodas?

Hoy en día puede parecer fácil entrar en el negocio de la fotografía de boda: tener una cámara “profesional” es algo accesible, tenemos todas las ventajas de la fotografía digital y vivimos en la era del retoque, donde un filtro embellece casi que cualquier imagen. Pero no hay que olvidarse que es una gran responsabilidad, es un momento único, un día irrepetible en la vida de las personas y no se puede tomar a la ligera. Ni del lado del fotógrafo ni del cliente a la hora de contratar. Es necesaria una gran cultura visual – además de mucha práctica – para ser un buen fotógrafo. En las bodas se suma la experiencia, que permite anticiparnos, saber cómo movernos, saber tratar y sobre todo empatizar con las personas.

12 – Recomendanos una película, un plato de comida, un libro, un fotógrafo…

Películas, van varias: Match Point de Woody Allen, la volví a ver hace poco, Thelma & Louise (de mis clásicas favoritas), Lost in translationBlue Jasmine, también de Woody Allen.
Un plato de comida: Ensalada César y las milanesas de mi madre.
Un libro:Al sur de la frontera, al oeste del sol de Murakami o Baila, baila, baila del mismo autor.

Un fotógrafo: James Mollison (me gustan sus reportajes que vinculan a la persona con su entorno, por ejemplo Where children sleep).

Retrato: Mika Álvarez

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