19 de septiembre, 2019
Entrevistas

Nancy Urrutia

31 de julio, 2019

Nancy Urrutia es una de las primeras mujeres que trabajaron en fotoperiodismo en nuestro país. La casa de sus abuelos maternos fue donde se plantó la semilla de su interés por la fotografía. Empezó en fotografía social, puso su propio estudio, y luego de algunos años dado su interés por la fotografía de prensa empezó a trabajar en medios de nuestro país cubriendo algunos eventos importantes de nuestra historia política. Ser mujer y fotoperiodista ha sido una aventura con momentos de todos los colores y en esta nota comparte con nosotros algunas anécdotas de su trabajo.

¿ Cómo empezaste en el mundo de la fotografía?
En la casa de mis abuelos maternos, que vivían en Durazno – Sarandí del Yí, había una cámara 6×9 que era de uso familiar. Se sacaban fotos en los grandes encuentros con mi madre, siete hermanos y sus respectivas familias. Siempre las fotos me llamaban la atención, pero hasta ahí no tenía tanta curiosidad, era muy chica.
Cuando fui adolescente, conocí a un fotógrafo y años más tarde concretamos noviazgo. Entonces yo era ¨la novia del fotógrafo¨ y comencé a tener clientes que me pedían trabajos que él hacía.
Tiempos después, dejé de ser su novia y empecé a ser ¨Nancy Urrutia fotógrafa¨, entonces en todo mi entorno, como pasa con la mayoría es de lo que comenzamos  a hacer fotografía con los familiares, los niños o alguna fiesta. Se trabajaba con rollos de película B&N máximo 36 fotos. Años después llegaron los rollos de color, no es como ahora con lo digital que se toman muchas fotos. Con los rollos se hacían excelentes fotografías.
Los conocidos comenzaron a pedirme para hacer fotografía de sociales y retratos. Años después pude instalar un estudio de fotografía haciéndome conocer. Tenía la suerte del boca en boca que daba mucho resultado, y comencé a tener más clientes. El estudio era en la esquina de Blandengues y Porongos con vidrieras para ambas calles: “Cybel Producciones”.
Había una tía que había sido sindicalista y por motivos de la dictadura tuvo que dejar de trabajar y se dedicaba a atender el estudio. Eso fue a partir de febrero de 1975, algunos años después se integra mi hermana más chica la cual comienza hacer fotografía y video – filmación.

¿ Cómo saltaste al fotoperiodismo?
Voy a contar una historia “tragicómica”. Tenía un conocido que tenía un amigo que era el jefe de fotografía del diario El País, y me dijo – Me encantan tus fotos, te voy a llevar a que hables con Amílcar de León.

Llevé mi carpeta, fotos impresas y casi ni las vió. Me dijo – Mirá gurisa, serás muy buena fotógrafa pero acá tenemos un problema. Somos todos hombres y cuando entramos al laboratorio a revelar, como hace calor revelamos en calzoncillos. ¡Tan machista! salí llorando, no podía creer que no le hubiera importado mi trabajo simplemente por el hecho de ser mujer.
Me había quedado con las ganas de ser reportera gráfica y tiempo después me presentaron a integrantes de la revista de ASU (Acción Sindical Uruguaya). Mi primer trabajo pedido fue el 27 noviembre del 1983.
“Por un Uruguay Democrático sin Exclusiones” fue la consigna del acto que leyó la proclama Alberto Candeau, un gran actor de teatro con una voz impresionante. Hasta el día de hoy me emociona mucho recordarlo. Porque en ese lugar vi gente, que sabía por mi entorno del estudio fotográfico que no era gente de izquierda. Había políticos de todos los partidos, la gran mayoría eran banderas uruguayas,  fue muy emocionante ver a una multitud de gente, era todo el mundo que quería terminar con la dictadura militar de tantos años.
Tuve una experiencia, estaba llegando a mi estudio y me crucé con un compañero muy querido que me dijo entre dientes – Seguí, seguí, no me saludes porque me vienen siguiendo. Días después supe que había viajado a Buenos Aires y allá tiempo después lo dieron por desaparecido. Se llamaba Hugo Méndez. De la Fábrica de Alpargatas que yo trabajé también, fueron varios los detenidos – desaparecidos, habían muchos militantes. El sindicato textil tenía mucha fuerza en ese entonces.

¿Cómo fue la experiencia de ser fotoreportera en esa situación país y además siendo mujer?
Así como puedo decir que soy tímida, traté en esos años de superarlo, igual de alguna forma es la esencia. Pero yo me impuse bastante, tuve dificultades, en algunos casos hasta en la fotografía de sociales. Los hombres pensaban que les iba a sacar el trabajo. Eran los años 75/80 me hicieron la guerra, si iba a una iglesia a sacar un bautismo me entorpecían el trabajo, yo me les enfrentaba después diciéndoles que me iban a ver cada vez que me contrataran para hacer un trabajo fotográfico.
“Las Bases” fue un semanario en el que trabajé antes de Brecha. Me vinculé porque estaba trabajando en el Estadio Centenario en un acto que se postulaban como fórmula presidencial el Gral. Liber Seregni, El Dr. Juan José Crottogini y José D’Elia.  Saqué una foto que consideré que era buena y le dí ese rollo al  fotógrafo que se encargaba del semanario (Edgar Chelle). Me llamaron y trabajé ahí bastante tiempo hasta que cerró. Como otros medios de prensa que tuvieron poco tiempo de vida “Tiempo de Cambio” entre otros. Años después abrían el semanario Brecha pude ingresar y trabajé 11 años. Ahí lamentablemente renuncié por principios y por dignidad por una situación desagradable con un colega, de exclusión por ser mujer no me tuvieron en cuenta.
En la dirección eran todos hombres, cuando vino Fidel Castro en 1996, yo le preguntaba a la compañera que se dedicaba a hacer los trámites de acreditación. Pedía las acreditaciones y nunca estaban. Faltaban pocos días y me enteré que no me habían acreditado. ¿Cómo? si soy la fotógrafa de Brecha, no entendía. Habían acreditado a otro fotógrafo que se había ofrecido para hacer la cobertura, quedé muy molesta y dolida y fui a hablar con el Director. Dije que renunciaba. No aceptaban la renuncia, recurrí al abogado de la misma empresa para que la aceptaran, me sentí muy subestimada después de tantos años de estar ahí.

¿Sentís que el hecho de haber trabajado 11 años en Brecha fue algo que te aportó en el tema de reivindicar a la mujer dentro de un mundo de “hombres”?
Sentía con orgullo que era “La” fotógrafa de Brecha. De alguna manera se fueron dando oportunidades de conocer a otras mujeres que hacían fotografía, de conocernos y hacer la primera muestra de 11 mujeres que se llamó “Campo Minado” fue en agosto de 1988. Eso fue el motivo de que algunos hombres se molestaran, pensaban que no habíamos separado, pero no era así queríamos demostrar que las mujeres también tenemos derechos, sensibilidad de ejercer esa profesión. Eso fue el primer paso para abrir un camino para que otras mujeres se animaran a mostrar sus trabajos. Años más tarde se fueron sumando más mujeres e hicieron otras muestras.
Después de ahí me llamaron para trabajar en Antel “Prensa y Relaciones Públicas”, año 1997. Única mujer también y eso me dio mejor oportunidad y más visibilidad, el respeto de todos los hombres que trabajaban ahí. Salía al interior a hacer coberturas. En ese entonces aún no era tan fácil conseguir un trabajo y ser mujer fotógrafa.

Mate Amargo fue otro medio de prensa en el que trabajé al mismo tiempo que en Brecha alrededor del ´90. Recuerdo que se realizaba la Junta Interamericana de Defensa y me pidieron que fuera al Club de Golf a cubrir un evento. No me habían explicado que evento era. Entré por la puerta grande, como todo el mundo y no había nadie aún. Ni fotógrafos, ni periodistas. Estaba con la cámara colgaday de repente veo llegar grupos de militares con todas sus condecoraciones y algo adentro mío me dijo que no usara flash. Le saqué fotos al Ministro de Defensa Dr. Juan Vicente Chiarino, con el jefe más importante de la Junta. Entonces en un momento vino alguien y me preguntó quién era y por qué estaba ahí. Le expliqué y me invitó a que me retirara. También vi que a lo lejos sacaban a un colega entre dos. Pude sacar una foto impresionante y al otro día salió la nota con una frase que decía “Nuestro fotógrafo”. Me sentí indignada porque  no se reconocía mi trabajo, además ¡me subestimaron por ser mujer!.

¿Cuáles son tus fotografías que más destacás o recordás?
La que me marcó mucho más fue cuando le saqué a Raúl Sendic cuando salieron los presos políticos. Pude sacarles fotos a muchas mujeres y algunos hombres que salían en camionetas. Tiempo después, como un mes luego de su salida se iba a ir a Cuba y precisaba las fotos del pasaporte. Él tenía un vínculo anterior con mi tía que era sindicalista antes de que cayera preso, se conocían de jóvenes. Entonces apareció en el estudio y fue una sorpresa para mí.  No podía relacionarlo con el hombre, todo lo que se decía de él con lo que yo escuché y vi. Cuando lo miré los ojos, unos ojos verdes, la dulzura que tenía en su voz…A pesar de que tenía dificultades para hablar, ese fue un momento muy lindo, inolvidable. Después antes de viajar pidió que alguien de confianza le tomara  algunas fotos en una reunión. Pude hacerle unos retratos que lamentablemente hoy en día andan en todos lados porque las han tomado sin mi consentimiento. Era la única en el mundo en tener fotos exclusivas de él, pero no llamé a ninguna agencia internacional  para poder venderlas. Estoy conforme de no haber negociado porque no me parecía correcto o ético.

Tuve también el privilegio de que me llamaran para hacer las fotos del primer trasplante de corazón en Uruguay que fue en el año 1996. Y todavía con rollos de negativos, ¡no había ingresado la fotografía digital aún!.

También hice un trabajo relacionado con los Aborígenes de Salta en Argentina. En 1988 fuimos invitados a Salta 3 fotógrafos, en representación de la Asociación de Reporteros Gráficos del Uruguay (ARGU), a llevar una muestra de fotografía Uruguaya. Fui con Guillermo Bregante y Freddy Navarro. Allí conocimos a un senador que nos contó que estaba vinculado al tema aborígenes y nos preguntó si nos interesaba. Nos invitó y se concretó al año siguiente. Fuimos Freddy  y yo. Era un lugar bastante alejado de la ciudad de Salta, muy cerca de la orilla del río Pilcomayo. Ahí si no tenés un vehículo adecuado y alguien que sepa conducir y conozca los lugares, te podés perder fácilmente. Era una camioneta Chevrolet de sólo una cabina para 3 personas, pero íbamos 4 muy apretados. Se levantaba una polvareda de tierra casi arena que se metía en los equipos y ropa.
Fue una experiencia muy enriquecedora de más de 20 días. De ahí nos íbamos a distintos lugares, porque íbamos avanzando con este hombre que conocía la zona con mucha experiencia.
Son pueblos indígenas en las que hay distintas etnias: Chiriguanos, Tobas, Chorotes, Wichí y otros que no están todos unidos y aparte las distancias son bastante largas. Pudimos acercarnos a ellos, pero al principio, como pasa habitualmente, la gente se impresiona cuando ve una cámara, y se asustaban, se escondían un poco. Después iban tomando confianza, se iban acercando y tratábamos de conversar a través de estos hombres que conocían su lenguaje. Este trabajo se mostró en el Cabildo, en una muestra en el MAPI y se llevó a Durazno.

¿Te seguís dedicando a la fotografía actualmente?
En el 2007 estuve sin trabajar un tiempo como fotógrafa y trabajé en la Biblioteca Nacional con un investigador con quien fuimos a la Dirección de Inteligencia para recuperar archivos de la época de la dictadura, sobre los Sindicalistas del año 1965. En el año 2014 me cambiaron para el Departamento de Comunicación del MEC donde sigo trabajando como fotógrafa.

¿Estás trabajando en algún proyecto personal?
Si pero no tiene nada que ver con fotografía de prensa. Hace 4 años estoy trabajando con un grupo de taller que se llama “Mirada Personal”. Es muy interesante cambiar opiniones, ver trabajos diferentes, preparar muestras etc.

¿Qué hace para vos a un buen fotoperiodista?
Tener mucho temple, paciencia y sin duda ética. Se pueden decir que algunas cualidades más pero depende de cada persona.Tengo suerte de que siempre traté a la gente con respeto. Nunca vendí ni regalé ninguna foto sin autorización.

El tema de la fotografía digital es muy complejo porque lamentablemente hemos visto como se virilizan las fotografías. Hay una cantidad de imágenes diarias que es impresionante. Antes sacaba 4 o 5 rollos, que era muchísimo igual. Con lo digital se suele perder mucho esa atención del cuidado de la imagen y del momento. El bombardeo de la fotografía tanto para cuando se sacan fotos como para cuando se distribuyen.

¿Qué le recomendarías al que quiera convertirse en un fotoreportero?
Siempre hay que tener mucha delicadeza, saber como presentarse al entrevistado. Antes de ir a entrevistar investigar a quién y por qué voy a entrevistar. Involucrarse un poco.

Libro recomendado – Cualquiera de Cartier-Bresson que fue un referente para mi y mi trabajo. 

Película recomendada – El tiempo entre costuras.

Entrevista: Mery Arias/Lu Lee
Fotos entrevista: Lu Lee
Fotos portada y archivo: Nancy Urrutia
Armado de nota: Gabriela Rufener

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