18 de noviembre, 2017
Entrevistas

Jorge Ameal

14 de febrero, 2017

Exiliado por cuestiones políticas, se fue a Chile y luego a Francia. Tenía el dinero suficiente para comprar un auto o una cámara, y optó por lo segundo. Desde ese día no ha parado de sacar fotografías. Es de los que aprecian la foto suelta y cotidiana, así se va formando su archivo, que cuenta ahora con varias décadas de rollos y gigas.

1 – ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la fotografía?

Empecé a tomar fotografías en París, en el año 1974. Tuve que irme del Uruguay por razones políticas en 1972. Fui a Chile y allí viví un año hasta el Golpe de Estado de Pinochet. Como tantos otros latinoamericanos que estábamos en ese país, fuimos encarcelados y luego de una serie de peripecias, expulsados de Chile. Francia aceptó nuestra demanda de exilio y allí llegamos con nuestra familia.
Desembarcamos en París con todo el drama de la realidad vivida y de la noche a la mañana nos encontramos ante una sociedad donde todo era diferente. Fue una larga y difícil adaptación a una nueva vida. Debíamos resolver los problemas básicos de la vida cotidiana. Vivienda, comida, trabajo. En esos primeros momentos todo era novedad, había que aprenderlo todo, desde el idioma hasta como había que utilizar el transporte. Fueron momentos difíciles y contradictorios porque al mismo tiempo estábamos viviendo una experiencia tremendamente enriquecedora. En esos primeros tiempos del exilio descubrí la fotografía. París era uno de los centros mundiales, donde el contacto con la fotografía era natural, en todo momento.
Luego de conseguir trabajo, mi primera decisión fue comprarme una cámara fotográfica. Compré una Canon Ftb con un lente 50mm 1.8 que aún conservo. A partir de ese momento cambió mi historia.

2 – ¿En qué trabajás? (para ganar dinero)

Actualmente estoy dedicado a la formación. Hace algunos años dejé el fotoperiodismo como profesión y soy docente en Foto Club Uruguayo.

3 – ¿Qué opinás de la fotografía hoy comparada con la de hace 30 años?

Hacer fotografías hoy, es mucho más fácil que hace treinta años. Toda la tecnología digital facilita el trabajo del fotógrafo. Con una computadora y un programa de tratamiento de imagen cualquiera las puede procesar . En plena época analógica era posible imprimir blanco y negro en los laboratorios personales pero no así en color. Existían una serie de dificultades -económicas y de infraestructura- que determinaban que pocas personas, podían practicar la fotografía.
Con la llegada de la foto digital ha habido una explosión fotográfica y día a día constatamos la participación creciente de aficionados y profesionales. La fotografía se ha masificado. Frente a la fotografía analógica, la foto digital tiene, sin duda muchas ventajas, pero también plantea una serie de inconvenientes que hace que debamos preocuparnos y en cierto medida nos obliga a cambiar metodologías de trabajo.
Quiero ejemplificar con dos temas. Primero: la toma fotográfica. Tener la capacidad de sacar fotos en número ilimitado y sin costo, hace que se encare conceptualmente el tema del registro, de una forma diferente a como lo hacíamos con la película. Hoy se prioriza – en la toma- la cantidad de fotos, con la idea de elegir la foto buena, después. Y esto cambia la concepción de lo que es un fotógrafo. No se elige, no se selecciona, no se ve la foto en el momento tomarla, condición, pienso, que debe cumplir todo fotógrafo. Segundo. La mayoría archiva sus fotos y nunca más las ve. Se mueren en la computadora. No existe la edición. No se edita, no se elige la buena fotografía,
La necesaria edición fotográfica, es para mi el mayor desafío que nos plantea la practica la de fotografía digital.
Hoy hay una sobre saturación de imágenes. Nos asombra ver en cualquier actividad de la vida, la cantidad de fotógrafos que operan, con sus cámaras con sus celulares. Que va pasar con ellas, se conservarán? Creo que no. La enorme mayoría de la gente que toma fotos las consume en el momento. Las ve en el momento, las sube a Facebook o Instagram y hasta allí duro su vida.

4 – ¿Cómo te imaginás la fotografía en diez años?

No me lo imagino. Es difícil saber lo que va a pasar, con la velocidad que se dan los cambios tecnológicos. A lo mejor arriesgo y pienso que el fenómeno de la s selfies va a pasar y se comprobará que fue solamente una moda de estos años.
En el plano personal me veo a mi sacando fotos como ahora, caminando y registrando la vida, la gente, sus bondades y sus miserias en esos instantes que siempre van a existir y que quizás, no serán los mismos ni tendrán las mismas características de los actuales.

5 – ¿Qué opinás sobre la enseñanza de la fotografía en Uruguay?

Que tema!
La enseñanza en general debe ser uno de los temas más debatidos en el mundo. Nadie tiene, ni encuentra la verdad. A la fotografía le comprende las generales de la ley. El panorama de la enseñanza de la fotografía en nuestro país es un tanto caótico, Surgen nuevas escuelas , nuevos talleres, nuevos cursos, nuevos docentes. No hay ninguna regulación. Esto es normal porque con el desarrollo de la fotografía se ha abierto una nueva posibilidad profesional. Muchos fotógrafos eligen el camino de la enseñanza y otros desarrollan profesionalmente la foto en forma complementaria dan cursos parar ganarse la vida.
Con el tiempo pienso que esta situación se va a ir ordenando.

6 – ¿Qué fotógrafos te han influenciado y por qué?

Naturalmente y por razones obvias muchos son fotógrafos franceses. La lista es larga, imposible de nombrar a todos. Sin un orden de prioridad: Atget, Willy Ronis, Edouard Boubat, Henri Cartier-Bresson, Tina Modotti, Raymond Depardon, Dorothea Lange, Robert Frank, Gisèle Freund, Bernard Plossu, Walker Evans, Sebastiao Salgado, y muchos más. Son fotógrafos que me conmueven por la obra fotográfica que han realizado, pero también por la vida que han tenido. Me gusta mucho y considero muy necesario leer sus biografías, sus escritos, las entrevistas que han dado, ver las películas o videos que le han dedicado. Para mi esta práctica constituye una fuente de formación formidable. He aprendido muchísimo conociendo sus experiencias profesionales y sus vidas.

7 – ¿Cuáles han sido tus trabajos de fotografía más destacados?

Al poco tiempo de volver al Uruguay hice una exposición sobre París, con algunas de las fotos que tomé cuando viví allí. Marchó muy bien, a la gente le gustó.
En general expongo poco, hago una exposición cada tanto. “La costa Montevideana”  fue un trabajo que realicé dentro de un proyecto colectivo con Daniel Caselli, Carlos Contrera, Magela Ferrero, Gabriel García, Armando Sartoroti y Daniel Stapff y que llamamos “7 fotógrafos por Montevideo”. Fue un trabajo que terminó con una gran exposición y la publicación de un libro. Otros trabajos fueron: “Fotografías del andar por ahí”, “Lectores”y “Días de Llamadas”.

8 – ¿Qué fue la Agencia Prisma?

Fue una experiencia un tanto insólita, para este medio y en aquel momento –fines de los ochenta- llevada adelante por Rodolfo Musitelli y Oscar Bonilla, con un esquema de Agencia de Fotos como existía en Europa. Los dos fundadores llegaban del exilio. Habían conocido esa realidad fundamentalmente en Italia y Suecia. Luego se creó un staff de fotógrafos y periodistas en el que participé. Más tarde me integré como socio de la empresa. Se trabajaba con libertad, se atendían las propuestas y hubo también muchos trabajos colectivos. La idea principal era de hacer reportajes en Latinoamérica y venderlos en Europa. La Agencia trabajó más o menos durante cuatro años, después por razones económicas tuvo que cerrar. Para mi constituyó una experiencia invalorable. Había llegado del exilio me estaba integrando al medio y me ayudó muchísimo. Eran momentos de euforia, de empuje, de utopías, y todo estaba signado por la enorme voluntad de hacer cosas. La agencia además de lo que significó desde el punto de vista profesional de recorrer un camino no conocido, fue una especie de faro, de lugar de encuentro de mucha discusión, de intercambio, donde pasaban muchos fotógrafos, y una referencia para los colegas extranjeros. Fue una extraordinaria experiencia.

9 – Contanos de tu experiencia en Francia.

En esa lotería que fue el encontrar un país que nos recibiera después de la expulsión de la dictadura de Pinochet, tuve la suerte de ser aceptado por Francia. Y nuestro destino fue Paris. Un destino soñado por muchos, qué decir, el país donde se inventó la fotografía.
Encontré trabajo relativamente rápido en una gran empresa de productos químicos, vinculados al carbón y al petróleo. En esta empresa trabajé durante 12 años, y allí me formé como fotógrafo y trabaje como fotógrafo profesional. Quiero resaltar la importancia que tuvo París para mi en la formación fotográfica y en la practica profesional. Trabajar en uno de los lugares con mayor nivel de fotografía del mundo ayuda , facilita muchísimo la actividad que uno puede desplegar. El entorno es determinante. Todo estaba a mano, los equipos, los textos, la información, las exposiciones, los grandes fotógrafos. Remarco que estoy hablando del los años 70. En París sentí la ayuda que implica, tener una viento a favor impulsado fundamentalmente por una poderosa infraestructura económica y cultural de la fotografía.

10 – ¿Actualmente estás trabajando en algún proyecto nuevo de fotografía?

No tomo fotografías a partir de un proyecto. Estoy todos los días registrando una variedad de temas a partir de una realidad que interpreto y de la que intento transmitir con mi visión personal. Me siento más cómodo tomando fotos de una realidad, que inventando una realidad como puede ser una foto armada o una foto de estudio o una foto producida. Con el tiempo los temas se pueden convertir en series , foto reportajes, exposiciones o publicaciones. Surgen de un profundo trabajo de edición del archivo. Actualmente entiendo que hay una sobredimensión de la metodología de trabajo en función de proyectos. Si bien es un método válido que mucha gente practica, no es el único. Yo, por el tipo de fotografía espontánea que practico, no puedo programar las fotos que voy a lograr, y no puedo definir un proyecto en base a fechas. Para mi lo que importa es la calidad de las fotos.
Mis trabajos surgen en el devenir del tiempo, así estimo que es como deber ser, y vinculo ese tiempo al tiempo fotográfico, unos de los componente de la fotografía.

11 – ¿Qué es para vos una buena foto?

Debe ser una foto que me impacta desde el primer momento, no solamente por su aspecto formal, sino que también por su contenido. Una foto que me emocione, me conmueva. Una foto- poesía. En ella debe estar presente: el autor, el encuadre, la luz, la distancia, el tiempo y en tanto lector, debo comprender lo que quiso transmitir quien la realizó.

12 – ¿Qué le recomendarías a los nuevos fotógrafos?

Que saquen fotos regularmente.
Que vinculen sus fotografías a su experiencia de vida, a sus actividades, sus gustos, sus deseos.
Que en sus fotografías se reflejen ellos mismo.
Que lleven al día le edición de sus fotos y sus archivo.
Que encuentren una manera de mostrar y que lo hagan periódicamente.
Que entiendan el principio de la fotografía y tengan una sólida formación técnica.
Que lean, que estudien que estén al tanto de lo que pasa en el mundo.
Que participen plenamente en la vida social, cultural y política del país. En todo.

13 – Sugerinos una película, un plato de comida, un libro, un fotógrafo…

Difícil, elegir una, pero bueno. Ahora en este preciso instante se me ocurre como película Amarcord de Federico Fellini. Me gustaría comer un couscous o cuscús (que mal suena) del tradicional, del norte de África. Un libro: La Consagración de la Primavera de Alejo Carpentier y un fotógrafo: el francés integrante de Magnum Guy Le Querrec.

Foto de portada: Camilo Dos Santos

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