14 de diciembre, 2017
Entrevistas

Daniel Caselli

7 de junio, 2016

Daniel Caselli nació en Montevideo en el año 1952, se fue a Suiza en el ´74 y ahí empezó a trabajar como diseñador gráfico y fotógrafo. Sus primeros trabajos en fotoperiodismo fueron en México y luego Nicaragua donde vivió por varios años. Su trabajo “Testimonios de Nicaragua” es uno de los más reconocidos. Esa serie fue mostrada en una gira de 3 meses por 15 ciudades de Canadá. Durante toda su vida ha colaborado con varias agencias y organizaciones internacionales. Vuelve a Uruguay en el ´86, y realiza coberturas para varios países de latinoamérica. Dentro de sus publicaciones se destaca su participación en “7 fotógrafos X Montevideo” y “Souvenirs du Présent” sobre la reconstrucción de Nicaragua y El Salvador luego de que pasara el huracán Mitch. Fue docente primero del Foto Club Uruguayo durante varios años y luego de la escuela Tris. Desde 1999 hasta la actualidad, trabaja como editor fotográfico en la Agence France Presse (AFP) en Montevideo.

1 – ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la fotografía?
En casa, de niño, siempre hubo muchos libros de arte. Una familia de “cultura visual”. Mis padres tenían amigos artistas ligados a los Torres García. Mi padre y mi hermana tenían “una mano superdotada” con el lápiz, pincel, y siempre había alguna camarita en la vuelta. Mis inicios fueron cien por ciento de autodidacta. En 1970 me encuentro con una reflex Canon FTb y con un amigo nos compramos una ampliadora UPA-1, soviética, de valija, que ampliaba de terror. Terminamos armando un laboratorio…dentro de un armario. Conseguíamos las fórmulas de reveladores, fijadores y comprando los químicos sueltos en droguerías los mezclábamos con una balanza de precisión. Puro experimento descubriendo el Tri-X y el papel nacional Talbot. Lógicamente, para cualquier montevideano, las primeras fotos fueron de la feria de Tristan Narvaja. Lógicamente, para aquella época también fueron algunas manifestaciones y pintadas políticas. Ya en el exilio en Suiza a finales de los ’70, estudio artes gráficas y me especializo en fotografía.

2 – ¿En qué trabajás? (para ganar dinero)
Desde 1999 formo parte del equipo de editores del “desk” (mesa) foto de la Agencia France-Presse (AFP) para América Latina y el Caribe, con sede en Montevideo. Editamos centenares de fotos por día producidas por los fotógrafos del continente y enviadas a la mesa. También administro la web AFP que contiene todas las fotos de la agencia, animando un flujo de 3.000 fotos diarias, en promedio, con noticias, deportes, moda, celebridades, reportajes, economía, etc. Lo interesante es que tienes que estar permanentemente actualizado de todas las grandes noticias y eventos generados en el mundo, al instante. También, con la AFP, cubrí como fotógrafo y editor noticias en varios países del continente. Desde cumbres presidenciales hasta terremotos. Antes de ingresar a la AFP me desempeñé como fotorreportero cubriendo Europa y varios países de América Latina. Mi “escuela” fue en los ’80 reporteando la Nicaragua sandinista, bajo ataque de Estados Unidos a través de la Contra, y aprendiendo mucho de los grandes fotorreporteros mundiales que llegaban ahí. Ya de regreso a Montevideo, a partir de 1986 produje fotorreportajes de envergadura en Argentina, Bolivia y América Central, aparte de Uruguay.

3 – ¿Qué opinás de la fotografía de prensa hoy día en Latinoamérica?
Poco a poco se va separando la paja del trigo…Lo que se produce para imprimir en diarios está en crisis. Pero lo que se publica en portales de noticias serios, de a poco se van afianzando. Hoy se pueden ver muy buenos trabajos en internet. Quita que el dueño de un portal web sea también el de un diario.
El gran problema lo están generando las transnacionales multimedias, tipo OGlobo o Grupo Clarín, para sitar algunos cercanos a Uruguay. Los oligopolios mediáticos son nefastos para la democracia, mismo si ellos se autoproclaman como los abanderados de la libertad de expresión. La fotografía y video que son producidos por estas tremendas empresas son mediocres. Son solo un instrumento de apoyo, sin ninguna creatividad, al contenido ideológico que publican estas multimedias. Por otro lado, por suerte están surgiendo nuevas generaciones de fotógrafos organizados en los llamados colectivos, que de a poco están abriendo brechas muy innovadoras. Ellos consiguen difundir sus trabajos vía internet, e incluso vendiendo y publicando cada vez más en los medios impresos. Por ejemplo Su.Coop de Argentina, Cía de Foto y Garapa de Brasil, Colectivo Nómada de Costa Rica, Mondaphoto de México, Supay Fotos y Vesus Photo de Perú, ONG de Venezuela. Búsquenlos en la web, valen la pena.

4 – ¿Cómo ves a la fotografía en 10 años?
Me siento incapaz de predecir algo sobre fotografía, de aquí a diez años. Por razones obvias (palabras como digital, internet, etc. lo explican) en los últimos diez años sufrimos, para bien o para mal, un tremendo sismo en la producción y difusión de imágenes. La velocidad del cambio fue, y es, siempre más acelerada. Lo único que puedo asegurar es que siempre habrá buena fotografía, que solita se destacará por su contenido tanto conceptual (en todo el sentido de esta palabra, generalmente muy mal usada) como artístico.

5 – ¿Qué diferencias hay entre el trabajo de fotorreportero y el de editor y con cuál de los dos te sentís más cómodo?
¿Dónde me siento más cómodo? Cámara en mano. Uno de los grandes problemas para un fotógrafo de agencia es que algunos de sus editores jamás experimentaron en carne propia lo que es trabajar en el terreno.
Un ejemplo: un fotógrafo se encuentra desde hace días documentando los desastres de un terremoto en el sur de Chile, durmiendo muerto de frío en un auto, con temor a que le roben cámaras y computadora, comiendo poco y mal, y transmite al desk sus fotos del día, con muchas dificultades vía teléfono satelital. Lo fatal es que si cuando el fotógrafo se comunica con los editores vía messanger para confirmar si sus fotos llegaron, la primera respuesta que reciba es relativo a algún error que haya cometido en el texto que acompaña las fotos. La primera pregunta del editor al fotógrafo, en este caso tendría que ser… “Si, llegaron tus fotos. ¿Pero cómo estás tu?”.

6 – ¿Qué importancia tiene la edición de un material y por qué pensás que no se enseña en nuestro país edición fotográfica (selección de fotos)?
Pereza…más “síndrome de angustia de lo inmediato”, poca autocrítica, falta de cultura fotográfica por no leer, estudiar, “descorticar” la obra de muchos buenos fotógrafos. Me enseñaron y por suerte lo pude aplicar, que es lo que se hace después de volver de un viaje con varios fotorreportajes y con 150 rollos B&N (5.400 tomas) en la valija. Una vez revelado los rollos tenía que hacer los contactos. De esos contactos hacía una primera edición con la lupa. De esa selección salían copias 10x15cms que terminaban desparramadas en el piso o en una gran mesa, por grupos, series. Esas 10×15 que quedaban las pasaba por el colador de mi cerebro, y recién ahí, en un proceso que podía durar días y con la almohada como cómplice, empezaba a tirar copias 20×25 o más grandes.
Si llegaba a 20, 30 fotos “buenas” (para mi) me sentía en la gloria. Al cliente le entregaba una 100 copias diferentes, especificándole cuales eran según mi criterio esas 20, 30 “buenas”. Mucho trabajo, muchas horas de laboratorio y de “pienso”. No pregunten si es muy caro…este proceso de revelado y copiado es poca cantidad de dinero comparado a los gastos de viaje, de cámaras, de rollos. Hoy, con lo digital, vía LightRoom, Bridge o similar, todo es más fácil, más barato, menos contaminante pero también más peligroso. El “síndrome de angustia de lo inmediato” contemporáneo, el saber que realizás la toma y que en minutos tu mismo se la puedes mostrar a tus amigos y/o seguidores via Facebook, Instagram, te pueden llevar a subir basura.

7 – ¿Qué rol cumple internet para un editor y los medios de prensa?
Cantidad de fotos y velocidad de entrega. Desde Nicaragua, en los ’80, una vez terminado de cubrir una noticia fuerte metía un rollo de diapositiva por sobre, escribiendo en el mismo de que se trataban las tomas, corría al aeropuerto para llegar antes del vuelo a Europa, buscaba algún pasajero conocido o alguna azafata que voluntariamente los llevase (no existían las medidas antiterroristas de hoy), me iba a la central de correos y por telex avisaba en que vuelo y quién llegaba con los rollos. Un empleado de la agencia para la cual trabajaba en esa época, Sipa Press, recogía el material en el aeropuerto. Lo revelaban en París, hacían duplicados de las diapos o copias papel cibachrome y los vendedores salían en moto a ofrecerlas a diarios y revistas. Con suerte, más de una foto era publicada dos, tres días después.

8 – ¿Todos tus trabajos personales tienen relación con tu trabajo como fotorreportero?
Prensa y documental. No me interesa producir otra cosa. A veces me asombran algunos colegas que por oportunismo de querer entrar en el circuito de arte contemporáneo, en el circuito de venta vía galerías, se reciclan en “artistas”. De esos reciclados son muy pocos los que naturalmente crean en función de su sentir más íntimo. Me guste o no lo que producen, a estos últimos los respeto. Lejos de conocer toda la producción nacional, para mi solo tres fotógrafas viven con esa dualidad genuina de fotorreporteras y foto artística (palabras estas últimas que darían tema para largos debates). Si ellas tres leen esta entrevista de seguro se sentirán identificadas.

9 – ¿Actualmente estás trabajando en algún proyecto personal nuevo?
Desde hace años vengo “acumulando” tomas relativas a contaminación y medio ambiente. Hace un tiempo mostré algo, pero decidí seguir realizando fotos sobre este tema hasta conseguir, lograr algo redondo, acabado. En poco me jubilo de editor de la AFP por lo que pienso dedicarle, prioritariamente, más tiempo a este proyecto.

10 – ¿Qué es para vos una ¨buena¨ foto?
Puede ser una foto tomada por mi hijo, que si bien vive rodeado de imágenes nunca lo machaqué con el “ser fotógrafo”. O bien puede ser una foto premiada con un World Press. Me da igual, las “buenas” son esas fotos que quedan grabadas en mi memoria.

11 – ¿Qué le recomendarías a los nuevos fotógrafos?
Cultura. Cultura y cultura. En todo el sentido de la palabra. Leer buenos autores, de lo que sea, pero buena literatura. Aprender todo lo que se pueda de las artes plásticas, sobre todo historia del arte. Buen cine, y mirar muchos autores fotográficos. No para copiar, pero para darse cuenta algún día que lo que está produciendo fotográficamente es su propia obra, auténtica, en base a su sentir, su vivencia, y su propia…cultura.

12 – Recomendanos una peli, un plato de comida, un libro, un fotógrafo…
Películas, entre varias… “Apocalypse Now” de Coppola. “Zabriskie Point” de Antonioni. Por pura vivencia afectiva “Salvador” de Oliver Stone, que fue inspirada en el trabajo de una gran fotógrafa que conocí, Susan Meiselas. Por último “25 Watts” de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. Cómico…de la super producción de “Apocalypse” a la magistral sencillez de “25 Watts”.
Comida, no soy un gourmet. Cualquiera rodeado de familia y amigos.
Fotógrafo(s), los clásicos: Henry Cartier-Bresson, Robert Capa o Sebastião Salgado. De los contemporáneos; Susan Meiselas, que ya nombré, el argentino Walter Astrada o el brasileño Mauricio Lima, entre muchos otros. Uruguayo, por constancia, dedicación, docencia y por supuesto su obra, Jorge Ameal. Hay, hoy en día muy buena producción nacional. Creo que sufrimos el síndrome de pequeño país. Varios autores tendrían que tener más proyección internacional, y también estos mismos autores tendrían que saber usar mejor las nuevas herramientas cibernéticas, participar más en los festivales de foto del continente.

Fotografías: Gabriela Rufener

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