15 de noviembre, 2018
Actualidad

Nueva fotografía

23 de abril, 2016

Si bien en sus comienzos la fotografía ha sido considerada de modo documental y con una narrativa lineal, con el paso del tiempo se hizo lenguaje artístico. Las vanguardias del siglo XX son ejemplo de ello. La fotografía artística se ha enriquecido y vinculado con otros lenguajes dentro del arte como son la pintura, la escultura, el cine, etcétera.

Según Philippe Dubois citando a Beaudelaire: “La fotografía es el arte, que sobre una superficie plana, con líneas y tonos, imita con perfección y ninguna posibilidad de error la forma del objeto que debe reproducir. Sin duda alguna la fotografía es un instrumento útil para el acto pictórico. Es utilizada con frecuencia con gusto por personas cultas e inteligente, pero al fin de cuentas, por nada del mundo pretende compararse con la pintura”. Aquí se nos plantea la fotografía como un arte en sí mismo independiente al resto de las bellas artes. A partir de mediados de los años cincuenta los artistas, más que nunca, recurrieron al uso de la fotografía como lenguaje o recurso técnico en mixtura, para concebir sus obras, para realizar su arte.

Pero por otra parte se cuestiona si toda fotografía es un producto artístico. Podemos afirmar que no. El carácter de producto artístico está dado por la intención del autor y la validez de su resultado. No podemos decir que una foto usada para un documento sea una obra de arte. El carácter de artístico o no artístico pasa en gran medida por la sociedad que lo legitima o no como tal. Podemos establecer que es importante el contexto donde la imagen es concebida y expuesta. Será relevante entonces dónde y para qué esa imagen es creada.

Continuando con este análisis, resulta interesante lo planteado por Alfredo Bouton en el artículo llamado ¿Es un arte la fotografía?. Parte de la base que la fotografía sí es un arte y que habría que cuestionar si todo fotógrafo es un artista. Afirma: “La fotografía es una nueva forma, si es que se puede llamar nuevo lo que fue creado hace más de un siglo, como también llegó a ser nuevo el lienzo, el mármol, los metales y hasta el marfil”.

Propone que la obra de arte es lo que vale y que no importa los medios por la cual fue realizada. Afirma que el arte se encuentra en la sensibilidad del artista: “El arte existe en casi toda manifestación humana, y no por eso todo hombre es un artista. Aquí viene justamente a valer la verdadera calidad de la condición humana (…) En esto radica toda la gama que existe entre el hombre sensible y el insensible, y es de esa condición suprema, hecha con inteligencia, con habilidad y maestría, de donde surge la obra de arte; ya sea literatura, pintura, poesía o simplemente fotografía”.
Podemos establecer que la obra de arte surge de una estética. El artista-creador estudia y trabaja la forma, la estructura y la composición así como también las herramientas del lenguaje. Estudia la historia del arte; analiza los objetivos asignados a su obra y busca contenidos importantes, acordes a su discurso. También investiga en centros de interés para producir series temáticas. Reflexiona y establece un compromiso consigo mismo y la sociedad.

Actualmente nos encontramos con un nuevo concepto denominado Postfotografía o Nueva Fotografía. Su mayor exponente es el artista, docente, ensayista, crítico y curador especializado en fotografía: Joan Fontcuberta. Este término se refiere a una nueva forma de hacer imágenes y entenderlas. Se plantea la utilización del mundo virtual sin la necesidad siquiera de utilizar el dispositivo cámara. Este término que utiliza dista de los clásicos asociados a la fotografía como la memoria, la verosimilitud y un tiempo determinado. Está profundamente asociado a las nuevas tecnologías y medios donde se hacen y reproducen las imágenes. Hablamos así de Internet, redes sociales, cámaras descartables, etcétera.

Afirma Fontcuberta: “El término postfotografía es provisional, a la espera de que convengamos un término más adecuado. Asistimos a un proceso de disolución de la fotografía en la imagen. Y esto sucede en un mundo caracterizado por la brutal masificación de imágenes, por su vertiginosa circulación y por su accesibilidad absoluta”.

Aquí podemos establecer una conexión con el apropiacionismo. Nos encontramos con imágenes anónimas que son reutilizadas, apropiadas por fotógrafos y artistas para formar una obra. El anonimato de estás imágenes, ya sea de Internet, de archivos, de otras personas es una clave de este concepto.

Fontcuberta va más allá y cree conveniente hablar de adopción de imágenes más que de apropiacionismo: “Este nuevo contexto nos interroga sobra la naturaleza de la creación y sobre las condiciones de la artisticidad. Se ha superado en gran medida la noción de apropiacionismo y nos obliga a ajustar la idea de la adopción de las imágenes”. Como vimos anteriormente, el apropiacionismo puede tomar obras anónimas o no.

Cecilia Rivero

Foto portada: Joan Foncuberta Sputnik 1997

Jaques Derrida. Mal d`archive: une impression freudienne. Editorial Galilée. 1995
Anna María Guasch. Arte y archivo. 1920-2010. Genealogías, Tipologías y Discontinuidades. Editorial Akal 2011
Jacques Aumont. La Imagen. Editorial Paidós 1992
Philipe Dubois. El acto fotográfico y otros ensayos. Editorial La Marca. 1994
Joan Fontcuberta. Estética fotográfica. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, España. 2007
www.mundo-foto.org/2011/08/joan-fontcuberta-manifiesto.html