18 de noviembre, 2017
Actualidad

Sobre la fotografía de marchas

3 de junio, 2016

Se realizó a varios fotógrafos y editores de nuestro medio la siguiente pregunta sobre la fotografía de marchas:
Partiendo de la premisa que las fotografías de marchas y manifestaciones son estéticamente similares, ¿cómo te parece que se podría hacer para tener un punto de vista diferente y más personal a la hora de hacer ese tipo de imágenes?.

RESPUESTAS:

Daniel Caselli
(Fotoperiodista, docente y editor de AFP)
En la fotografía de prensa hay temas que se repiten, se repiten y repiten constantemente: deportes, conferencias de prensa, actos, manifestaciones, etc. La pregunta dice textual “… para tener un punto de vista diferente y más personal…”. Mi opinión es que la respuesta es esa misma: un punto de vista diferente y personal. Asegurarse de fotografiar lo importante para documentar el momento, es imprescindible y necesario. Pero una vez que “tienes”, capturaste lo esencial buscar la parte creativa, diferente, es lo más apasionante del oficio. “Escucha” tus sentimientos, tus sensaciones del momento. Son ellos los que guían a tu cuerpo para estar en el lugar justo y guían a tus ojos para encuadrar. Tu oficio solo te ayuda a dominar tu cámara, muy rápido, y exponer como tu quieres (profundidad de campo, movido, no movido, etc…). Bueno… que la cámara “no te mueva a vos”. Fotografiar y fotografiar, error, evaluar, aprender y… encontrarse uno mismo a través de las imágenes. Muchas imágenes, mucha edición, mucha autocrítica. Saber que la papelera de la compu existe. Nunca muestres/expongas lo que no estés conforme.

Armando Sartorotti
(Fotoperiodista, docente y editor de fotografía de El Observador)
El problema de las marchas no es de ahora, es de siempre. El tema es que ahora hay menos medios para mostrar las fotos y se ha perdido la cadena de edades de fotógrafos que muestren y comparen sus fotos todos los días. Puntos de comparación para los veteranos y los más jóvenes. Hasta hace unos años en fotos nocturnas, se discutía si usar o no el flash cuando era difícil conseguir forzar la película con buenos resultados por encima de 1600 asa, entonces lo que se podía conseguir estaba bien. Pero ahora esa foto la saca cualquiera con un teléfono consiguiendo resultados similares a los que se conseguían hace 20 años o aún mejores. Esto solo deja espacio al fotoperiodismo para la buena fotografía. Ya no podemos ser haraganes. Ponerse delante de la marcha del silencio, tentados por el cartel pensando que esa foto puede ser la más importante es hacer una foto estrictamente documental, casi un “social” de la situación. Pero es necesaria para contar la historia. ¿Entonces, cuál será para mi “la foto” si es que debo mostrar solo una? Aquella que ponga una persona, un rostro como centro en el entorno de la marcha que por su gesto, su actitud merezca trasformarse en el ícono de esa marcha. Centro en definitiva de una escenografía que tome elementos del entorno, sean carteles de desaparecidos u otros rostros con manos y antorchas. Creo de todos modos es necesaria también la foto desde arriba donde se vea la cantidad de manifestantes. El problema más allá de la foto es la actitud del fotógrafo. No existe el “fotógrafo militante”, eso es un oxímoron. Si actuamos como militantes trataremos de hacer fotos épicas y ocultaremos si hay poca gente, o trataremos de proteger a los que rompen vidrieras o aceptaremos que nos digan que no saquemos fotos. Si son nuestros partidarios los mostraremos como héroes o los mostraremos como unos idiotas si los consideramos nuestros enemigos, esto lo digo porque también puede afectar la forma en que los fotógrafos profesionales veamos una marcha, una manifestación, una protesta.

Sandro Pereyra
(Fotoperiodista, docente y editor de Lento y La Diaria)
Creo que lo determinante es el encare del fotógrafo, si lo pienso desde el punto de un fotoperiodista es tener claro a qué marcha va, que pueda responderse todas las preguntas básicas de cualquier periodista, que idea o posición personal tiene al respecto y a partir de ahí, buscar las fotos que interpreten todo lo anterior. Si resuelvo esto, la estética es un recurso que puede potenciar nuestra mirada.

Pablo Porciúncula
(Fotoperiodista, docente de UCU y editor de AFP)
Se me hace una pregunta extraña de responder pues no comparto la premisa. Editando la muestra ”Imágenes del Silencio, 20 años de marchas”, trabajamos con cientos de fotografías de más de 30 fotógrafos y creo que la muestra exhibió distintas miradas con información y puntos de vista diferentes de una de las pocas manifestaciones, quizá la única, que se sucede casi igual año tras año. El punto de vista está determinado en la mirada de cada reportero, ésta le es propia y no hay modo de escapar de ella al abordar la noticia. Para el reportero gráfico, el centro, el elemento primero a entender es el hecho a comunicar y luego encontrar las imágenes con la que representarlo. La mirada es el puente, lo único a hacer es confiar en la mirada, permitirse mirar.
Por su parte un fotógrafo (no reportero) que logra unidad estética en fotos tomadas en distintas marchas y manifestaciones, que salvo excepciones, son de una diversidad visual interesante, daría cuenta de una concepción estética sólida o al menos sobre la que está trabajando ¿se puede pedir algo “más personal” en este sentido?

Agustín Fernández
(Fotoperiodista)
Creo que si bien es cierto que en muchas movilizaciones de Uruguay no está muy trabajado el impacto visual que generan y por lo tanto se repite el formato “una pancarta encabezando y gente atrás“, igual no hay dos marchas iguales. Cambia la temática, cambian las personas manifestándose, cambian las condiciones de luz etc. Me parece que para lograr ese punto de vista personal (y por lo tanto diferente al del resto de los colegas), se precisa estar bien informado sobre la temática de la movilización, hay que entender de qué va el tema para poder buscar esa imagen que te parece más representativa según lo que vos pensás y sentís al respecto. Escapar de la foto obvia de la pancarta y poder jugártela a un detalle, a un juego de sombras, a lo que vos consideres que mejor resume la problemática en cuestión.

Iván Franco
(Fotoperiodista)
No es bueno dar recetas, que además no tengo, sólo digo dénse la libertad de pensar y mirar con sensibilidad y con sus propias cabezas. No actúen como manada dentro del grupo de reporteros que avanza adelante de las marchas. Prueben meterse en el medio, jugar con los fondos, los carteles, situaciones de luz límites, contraluces, etc. Pero además, si están haciendo una cobertura periodística, deben intentar que en las imágenes se reflejen sus miradas del evento y el sentimiento o emoción que les inspira; teniendo en cuenta que nunca podrán ser totalmente objetivos, pero sí totalmente honestos.

Sengo Pérez
(Fotoperiodista)
No creo que haya una receta, finalmente es la visión de cada uno y eso hace que hayan algunos fotógrafos mejores que otros. Es decir, los que ven lo que otros no ven. Antes tenías que ver el momento en que apretabas el obturador, ahora con la tecnología digital y la ilimitada cantidad de disparos eso ya no cuenta. Pienso que hay que tratar de no estar donde están todos o estar ahí en otro momento y siempre tratar de pasar desapercibido. Hay que mirar más allá, ver el entorno que aparentemente está ajeno a la marcha, un cartel, el nombre de una tienda, de una película que se anuncia en un cine, esos elementos integrados a la marcha ayudan a hacer una foto más interesante, más dramática, o graciosa, o irónica. Dependerá también del espacio que se te vaya a dar para lo que estás fotografiando, no es lo mismo cubrir para una historia que para una sola foto, o dos. Aunque en el primer caso también hay que trabajar para una buena, una gran foto. La diferencia es no dejar de ver lo que pasa alrededor, no estar como veo, todo el tiempo al frente de la marcha, una buena foto puede ser un gesto en primer plano de alguien anónimo, que puede ser el último de la marcha, o un reflejo, una sombra, una silueta. Pero claro todo eso va a depender de la cabeza del editor que tengas quien tiene que entender que una foto debe complementar el texto y no mostrar lo que dice. Y claro utilizar todas las variantes que te ofrece el instrumento, la distancia focal, la profundidad de campo, la velocidad de obturación. En una situación similar para muchos, las opciones técnicas son varias y deben estar totalmente automatizadas en la cabeza del fotógrafo. Debemos aprender a mirar sin tener el ojo en el visor.

Javier Calvelo
(Fotoperiodista y editor)
La fotografía es una forma de conocer el mundo y por tanto no es relevante que se reitere la forma, las notas musicales son las mismas y cada músico las usa e interpreta como quiere y como puede. La fotografía tambien es una forma de documentar y por ello esos acontecimientos o esos hechos deben seguir siendo documentados, siempre será una nueva foto. En el mundo del fotoperiodismo hay formas que se reiteran pues buscan lo mismo: decir “esto pasó” y las variantes de mostrar lo que pasó dependerán de la sensibilidad del fotógrafo o fotógrafa y del medio. Vivimos un tiempo en el que el significado de un hecho no existe hasta el momento que se representa (salvo para los protagonistas de la historia) y por tanto el registro documental debe continuar tanto en las reglas del fotoperiodismo o de una manera más autoral (personal). Lo otro, la búsqueda de la superoriginalidad es algo que está vinculado a la excesiva, y por momentos absurda, búsqueda del éxito a la que nos somete la sociedad hoy y muchas veces no tiene que ver con el talento sino con pretender una diferencia que no existe. En ese sentido es mejor, se aprende más, cuando se busca y encuentra el fracaso. Quizá de allí surja un significado verdadero.

Carlos Lebrato
(Fotoperiodista)
A mi entender, lo principal para tener un punto de vista diferente en las fotos de marchas y manifestaciones es alejarse de la foto “obvia“, de la foto cantada y ampliar la mirada para captar otro tipo de detalles, enfocar otras características. Cambiar la ubicación, angulación y el encuadre. A veces simplemente con agacharse en el piso o pararse sobre algo puede hacer la diferencia.
Un pensamiento de Jon Cazenave creo que tiene mucho que ver con esto de mirar mas allá: “No tengas pena de las montañas, siempre estarán ahí, lo que no se debe perder es la gente de esas montañas y su manera de ser“.

Ines Guimaraens
(Fotoperiodista de El Observador)
Buscar la foto pensando en el lector que la va a ver publicada. En el sentido de buscar otra mirada a la situación que es repetitiva. Hay que ser de mente inquieta, creativa, saber encontrar ese punto de vista “diferente“. Permitirse “jugar fotográficamente” como me dice un amigo y colega. No hay otra, es un reto en cada marcha o manifestación de calle que uno se va encontrar fotografiando, como en un retrato o cubriendo un tema x.
No hay fórmulas, es saber conectarte con lo que vas a fotografiar.

Álvaro Percovich
(Fotógrafo y Coordinador general del Foto Club Uruguayo y Materia Sensible)
Me vino a la cabeza, las épocas en que trabajaba en la Compañía del Gas, donde estuve de 1984 a 1997, y por ser “el que sacaba fotos raras a las paredes descascaradas” primero y luego ya ser una persona más formada en esta materia, me encargué varias veces de hacer registros de las movilizaciones que hacíamos, por ejemplo, por salario y mejores condiciones de trabajo.
Si duda que ser parte, me facilitaba con respecto a los hechos una mejor forma ver las cosas, y sentirlas.
Si bien las pancartas reivindicativas siempre funcionaban como elemento gráfico a la hora de incluirlas en el plano, el aspecto humano, la relación de los compañeros entre ellos, los abrazos, los dedos para arriba, las miradas, tanto del más comprometido como del que parecía que estaba ahí por compromiso, era de las cosas más interesantes.
La relación del movimiento propio de la marcha, con el otro movimiento, el de quien presenciaba por fuera el hecho, también era algo que aportaba.
Creería yo, que se humanizaban más las cosas, uno quedaba inmerso en esas reacciones.
Este recuerdo, es una forma de dar respuesta. Quien fotografía en una movilización, debería estar bien informado de los hechos, para entender y de alguna forma, sumarse. En un rol periodístico de la forma más neutral posible, dejando de lado aspectos meramente estéticos, para dar paso sin distracciones, al compromiso de informar a la sociedad.

Matilde Campodónico
(Fotografía editorial)
Me parece que hay dos partes importantes en este asunto. Los manifestantes y el público que recibirá la noticia de que la manifestación ocurrió. A veces los manifestantes no tienen del todo claro que manifiestan para hacer público un reclamo. Creo que en parte hay cierta responsabilidad en los manifestantes de hacer que su reclamo tenga una resolución que haga que el público se entere. Un caso claro de ingenio en ese sentido fueron las marchas por la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Tenían una intención clara de llegar a los medios y con ellos al público con su reclamo. Hay marchas que son siempre iguales y es muy complejo distinguir una de la otra. Entonces se convierten en un gesto. Y eso es interesante pero representa un desafío para los fotógrafos. Ahí se pueden tomar dos conductas. Intentar hacer cada año algo distinto, como buscar un ángulo particular que puede ser aéreo, que puede ser formar parte de los manifestantes, que se note que caminas entre ellos, que puede buscar detalles, rostros, personas que representen lo que representa la marcha. Pensar mucho para no caer en el aburrimiento que es el peor enemigo del fotógrafo. O bien decidir que esa causa debe ser informada pero encontrar formas alternativas a mostrar la marcha en sí. Creo que el periodismo debe lentamente desplazarse hacia los grandes temas. A enfocar las cosas dentro de un conjunto y no como eventos aislados. Que la marcha sea parte de otra cosa. Y que se use esa foto si lo que narra agrega algo. Y sino usemos fotos de otras partes del tema que generen riqueza en el lector. Yo he ido a muchas marchas en paros sindicales en los cuales me paro y miro y cuando termina me voy. Voy por si ocurre algún evento extraordinario que requiera a un reportero gráfico que lo narre. Pero si no ocurre, alcanza con lo que contará quien escribe.

Nicolás Pereyra
(Fotógrafo, docente y editor de fotografía El País)
Creo que la respuesta debería ser más general. No solo sucede con las marchas. también en el fútbol, música, conferencias. Hay cosas importantes que deberian tenerse en cuenta siempre. Información general de lo que estamos cubriendo y también más puntual (hoy se homenajea a fulanito, el que tuvo la culpa es menganito). También es muy importante la actitud y la creatividad del reportero. He quedado sorprendido en marchas, conciertos, partidos que parecian “normales” y la pericia del reportero hace que tenga una fotografía fantástica, estética e informativamente. En mi caso, trabajando como editor, conozco medianamente a los reporteros y trato de aprovechar las capacidades de cada uno. Hay algo importante en el trabajo del reportero gráfico que en estos tiempos se acentuó más: ya no alcanza con documentar el hecho, porque eso lo hicieron 20 personas antes de que nosotros llegáramos, con sus celulares, y al segundo están esas imágenes en todo el mundo a través de redes sociales. Entonces debemos preocuparnos los que trabajamos de esto de tener mejores tomas, encuadres, iluminación, ideas, razonar la toma y estar atento. Todo eso junto va a hacer nuestras imágenes más atractivas, emotiva e informativamente.

WHAT les agradece a todos por participar y realizar estos aportes.
Foto de portada: Gabriela Rufener (Festejo en la IM por visita de Fidel Castro – 1995)

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